Feliz Cumpleaños

Escribo en una tarde abochornada. Hoy en la mañana llovió. Después salió el sol y ahora, las nubes otra vez coronan el cielo. Escribo mientras mi hija de 11 años celebra su cumpleaños. Con sus amigas pintan un corazón en relieve.

El cumpleaños de mi hija ha sido especial, sobre todo para mí. Se me están acabando los cumpleaños infantiles, esos de colores, de ilusión, de pura alegría. Cuando los niños se vuelven adolescentes todo cambia, un aire de adultez inunda ahora sus almas. Ya nada es tan simple, tan llano.

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Es mi pequeña despedida a la infancia

Por eso me emociono con la alegría que veo en mi hija. En ella se refleja la felicidad por la felicidad misma, sin mayores aspiraciones. A comienzos de octubre me dijo: quedan 25 días para mi cumpleaños. Siguió sacando la cuenta hasta que casi llegaba a la fecha. Para ella es mucho tiempo entre un cumpleaños y otro, “deberían ser más veces en el año”, nos dijo. La noche anterior no se podía dormir, así de grande era su excitación. ¿Hace cuánto que yo no me duermo ante la expectativa de que será mi cumpleaños?

Yo también me he ilusionado con su fiesta. Desde la decoración hasta la comida. Es mi pequeña despedida a la infancia, a esos años en que la vida es tan simple y bella. Cuando uno es adulto, también vive momentos así, pero hay períodos complejos que nos ponen a prueba. Ojalá, pienso, los adultos fuéramos capaces de mantener esa linda picardía, esa ilusión por las cosas simples. Su torta de cumpleaños especial para ella, con figuras de niñas haciendo gimnasia, su gran pasión.

Recuerdo cuando cumplí 10 años. Era una tarde primaveral, vinieron mis más amigas del colegio y nos bañamos en la piscina. En otro, décadas más tarde, invité a mis más cercanas a compartir un día de spa. Cumplí 40. Se me viene a la cabeza ese cumpleaños que hice una fiesta, o que salí a comer con unos amigos. O cuando salí a almorzar con mis amigas, hermanas y mi mamá. Otros, con mis hijos y mi marido. En la época universitaria con los compañeros de la universidad en casa. Los muchos que me celebró mi mamá ya casada, o mi hermana. Claro hay cumpleaños que no he querido hacer nada. Solo vivir el día.

Este verano supe que en Cambodia los cumpleaños se celebran con el año nuevo. Todos celebran ese día y no en la fecha que nacieron. ¿Cómo estarán esos millones de niños la noche previa? En el judaísmo es el día que la persona debe hacer un análisis de sus acciones y tiene el poder de entregar bendiciones. Me imagino que deben haber muchísimas costumbres alrededor del mundo. Si saben, los invito a dejarlas publicadas aquí en el blog.

Este mes, noviembre,  cumplo años. Ojalá me conecte con este sentimiento noble, la ilusión y me ría tanto como mi hija.

Libro de la semana, El mundo según Garp de John Irving