Mi éxito hoy

Escribo desde la playa. El mar está calmo. No hay marejadas ni aviso de tormenta. Es uno de esos días perfectos, alguna nube en el horizonte, sol de verano. La visita es demasiado corta,  solo un día, pero suficiente para renovarse.

La semana pasada escribí sobre inaugurarse cada día, fue un post que muchos lectores me comentaron lo significativo que había sido. Hoy, voy a reflexionar sobre el éxito. Hace poco escuché un podcast en que entrevistaban a una escritora que se refería a ello. La venta de su primera novela fue un desastre: 100 ejemplares. Ni siquiera en un mercado pequeño como el chileno esto sería considerado un buen número, así que imaginen en uno como el norteamericano. Pero para ella, fue un éxito. Un rotundo éxito. Porque alcanzó sus metas personales y literarias.

Hoy todo es número: ventas, calificaciones, likes, retweet, kilómetros, kilos, sueldo, horas de sueño, calorías, contactos, páginas escritas, leídas.

El éxito está definido por factores objetivos.

Entonces ¿cómo lo podemos medir en otros términos? Reinventarlo.

Es súper difícil salirse de ese parámetro cuantificable.  Por ejemplo, en mi caso. Con mi primera novela “Respirar bajo el agua” tampoco fui un éxito de súper ventas, pero sé que alcancé muchos objetivos y debo estar orgullosa de mis logros. Eso es racionalmente. ¿Me habría gustado arrasar con los números, convertirme en uno de los libros más leídos? Absolutamente. Sin embargo, sé que debo separar ese afán por más, y quedarme con lo que he conseguido, con los logros impalpables, los que en mi interior reconozco como híper valiosos. Porque escribir un libro es mucho más complejo que sentarse diariamente a redactar y editar. Escribir es un ejercicio que requiere de una disciplina enorme, en que es uno el agente y nadie más que uno. Hay días que no quieres, hay días que te cuesta, hay días que tienes sueño, hay buenos días también.

Es como cualquier trabajo solo que un poco más solitario que se hace con pasión y vehemencia. Hermoso.

El éxito, entonces, lo mido en si fui capaz de desconectarme, de imbuirme en el mundo de la ficción.

Para mí escribir es una necesidad, no un triunfo. Por lo tanto, es algo dado. Obvio.

Cuando recién comencé con este blog, un suscriptor me preguntó ¿qué es para ti el éxito? ¿Superventas, fama?

Ninguna de las anteriores, le respondí.

¿Cómo lo defino? Son tantas las preguntas, tantas las reflexiones en torno a ello. ¿Cuándo me convierto en exitosa? ¿Cuándo te denominan mujer líder, gran éxito en sus charlas?

 No, para mí claramente eso no es el éxito.

¿Qué es? ¿Cómo lo delimito fuera de la norma? Al cerrar mis ojos logro apuntarlo. Lo imagino como un espacio en que sumo pequeños resultados, por aquí un taller, por allá una novela, un cuento. Alguien me leyó, otro me comentó que le hizo sentido la reflexión, le gustó conocer otro mundo, pudo meditar sobre la naturaleza humana, las relaciones familiares, los dolores.

Ese es mi éxito.

Abrir ventanas, pequeñas luces, espacios inhabitados que van cobrando sentido.

Por eso hace poco me puse tan contenta cuando una joven crítica que tiene su cuenta en Instagram como @entrelibrosyflores leyó Respirar bajo el agua y lo nombró como uno de los mejores títulos del 2018.  Aquí su post:

 

Hoy termine “Respirar Bajo el Agua” de @karencodnerescritora 💕. Ame demasiado el libro. Nos habla sobre el duelo de una mujer por quien era su nana. Ella en una noche de insomnio decide hacer una especie de shiva (días de duelo de los judios). Ahí, en su insomnio, ella nos va contando como se sintió al perderla y como ha sobrellevado otras perdidas importantes de su vida mientras que paralelamente tenemos a Mirna, la nana, contándole a la protagonista su vida. Ame eso, de que un capitulo fuera de Jenny y el otro de Mirna. El libro si bien habla sobre el duelo también entre los relatos de ellas nos va hablando de temas super contingentes (en este momento no los diré porque sería spoiler). Por otro lado también nos familiariza con la realidad que vive la gente judía en Chile, como ellos viven sus costumbres. Es un libro muy completo, ligero y conmovedor. Realmente se convirtió en uno de mis favoritos del año💕. 5/5⭐

 Esta crítica fue una de las más importantes desde que publiqué la novela. Porque viene de una lectora desconocida, en la que no existen presiones editoriales ni periodísticas. Es pura. Es imposible imaginar la alegría que sentí, algo muy profundo, porque ella logró captar la esencia de la trama y la complejidad. Esto es éxito. Impactar en el mundo de una mujer que desconozco por completo.

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Éxito, abrir ventanas, iluminar vidas

¿Anhelo ser súper ventas, vender muchos ejemplares? Claro que sí. Es natural. Si trabajas en esto, deseas que muchos lectores se deleiten, compartan tu mundo ficticio, conozcan otras realidades. El escritor necesita de un lector, es tan obvio como que una tienda de ropa necesita clientes para subsistir. Mas, me tomó años comprenderlo. Pasé casi una década escribiendo puertas adentro, sin mostrar lo que iba redactando. Este ha sido un camino difícil, porque al compartir tus escritos, estás abriendo una parte de tu alma, de tu ser. Va más allá de lo que hoy sucede en las redes, donde todo es permitido, en que no importa tanto el contenido, sí la foto íntima y de felicidad ficticia.

Al escribir un autor arranca su yo más profundo y lo materializa en un contenido que es único, personal.

Escribir, ya sea ficción, no ficción, biografía, poemas, cuentos, microcuentos, fábulas.

El éxito entonces, en mi caso, es que mis creaciones sean leídas por unos cuantos, compartidas por otros, disfrutadas por muchos.

¿Cómo mides tu éxito?

Libro de la semana El mundo de ayer de Stefan Zweig