Compromiso semanal

Escribo desde mi taller. La foto de la portada la tomó una querida amiga y representa muy bien sobre lo que hoy escribiré. Es sobre el paso del tiempo y los compromisos que vamos haciendo a lo largo del año.

Para cumplir con los compromisos se necesita tiempo. Justamente, esta semana ha sido esquivo. Lunes y martes estuve completamente desconectada por Rosh Hashaná. Dos días sin teléfono. Sin correos electrónicos. El tiempo se suspendió en medio del ajetreo que significa para los chilenos septiembre.

Pronto comienza un fin de semana híper largo: 5 días por la independencia de Chile. Así que mi agenda otra vez estará desorientada. Hoy en el ascensor una señora se tapó la cara con sus manos, bostezó. ¿Cansada? Le pregunté. Mucho, me dijo, lo único que haré este 18 es dormir. Todos nos preparamos para estas mini vacaciones. Mi agenda también. El ánimo festivo se siente por doquier. Algunos ya tienen almuerzos especiales, la bandera flamea por las calles, otros ya han partido a la playa.

Sin duda que las celebraciones son importantes en la vida. Para Chile estos días son como un cumpleaños largo, un período de alegría y de encuentro nacional. Pero para mí será mixto, extraño. El martes en la tarde comienza una de las jornadas más sagradas del calendario judío: el día del Perdón, Iom Kippur. Son 27 horas de ayuno que, en vez de estar comiendo un asado a la parrilla y empanadas, me voy a concentrar en la sinagoga sin ni siquiera beber un vaso de agua.  Es una celebración, pero distinta.

La del 18 de septiembre es convivir en torno a la comida, la fiesta y el jolgorio. Eso haré los primeros días y después, Iom Kippur, que es en torno a la introspección profunda sobre mis acciones, sobre cómo viví y lo que deseo para este nuevo año judío.

Como ven, los mismos feriados pero con objetivos diferentes.

EL TIEMPO Y LA RUTINA

Otro aspecto que me llama la atención es cómo el tiempo avanza a un ritmo distinto cuando nos salimos de la rutina. Me cuesta que mi cuerpo distinga, confunde lunes con miércoles, viernes con sábado.  Es una especie de revoltijo. Por ejemplo, me costó empezar el día después de estar dos días desconectada. Fue difícil el trote, la gimnasia, la oficina y el blog. No podía creer que había pasado una semana desde que había publicado Nuevos comienzos. Por eso temprano me pregunté ¿Qué pasa si no publico nada? Saltarme una semana. ¿Alguien se acordará de que no recibió el jueves a las 10am el anuncio del blog? Me imagino que muy, muy pocos, si es que alguno. Pensé en escribir algo muy corto: hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar, hoy no voy a publicar…

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Doble compromiso: con ustedes y conmigo misma

Pero concluí que hice un doble compromiso: con ustedes y conmigo misma. Una especie de contrato voluntario. Si bien nadie me obligó, yo decidí comenzar con esta aventura. Para mí es un reto bien grande escribir aquí. Muchas veces me cuesta hacerlo. No solo por lo que voy a escribir, sino porque siento que el contenido es demasiado personal. Mi escritura, íntima.

Estoy convencida de que un escritor necesita desarrollar un espacio de intimidad con sus lectores. Aquí es donde me doy a conocer, con mis reflexiones, experiencias, mi vida literaria entre otras; esto me exige generar una visión sobre la vida.

En cambio, cuando se escribe ficción, el autor se escuda en la historia. Es decir, su postura y opiniones están cubiertas, como diría José Donoso, por un velo tupido. De ahí que la escritura aquí en el blog conduce por fuerza a desnudarse, a mostrar un lado más íntimo. Sin duda, esto es para mí un enorme desafío. Por definición soy muy recatada, no me gusta dar a conocer lo que hago, lo que pienso, como soy. En realidad durante estos dos meses y algo más que llevo publicando semanalmente, he descubierto que es muy reconfortante la retroalimentación que se genera.

Espero seguir así, aunque existan semanas más complejas, con menos tiempo, pero escribiendo, aunque no me alcancen las horas para otras cosas, cumplir con el compromiso.  

Libro de la semana,
Noches azules de Joan Didion