Nuevos comienzos

El próximo domingo comienza Rosh Hashaná, el año nuevo judío. Celebramos la creación del mundo. En la foto que puse vemos las pepitas de granada, que son súper representativas de lo que significa esta fiesta. Cuando la vi sentí la necesidad de escribir sobre lo que son los nuevos comienzos.

Cada vez que se aproxima Rosh Hashaná me surgen una serie de sentimientos aparentemente contradictorios. Por una parte, una felicidad enorme. Me gusta preparar la cena, cocinar el pan redondo, la jala  dulce y cocinar los queques con miel. Rosh Hashaná -que en hebreo significa “cabeza del año”- posee una enorme cantidad de simbolismos que me hacen mucho sentido.  Así comemos miel para tener un año dulce, granada, como la de la foto, porque cada pepa denota una buena acción que podemos realizar, cabeza de pescado -más que ingerirla, la bendecimos- para que seamos cabeza y no la cola. Con ello aspiramos a convertirnos en líderes de nuestra vida y no en simples en seguidores de la corriente. También escuchamos el shofar, un cuerno con el que se emiten diversos sonidos que son un llamado para despertarnos del letargo. Es la trompeta que nos llama a la reflexión. Es como si el tiempo se detuviera. Son horas que te llevan a un viaje al pasado pero con un futuro luminoso.

 

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Sé el líder de tu vida

Pero además de alegrÍa, siento temor por no haber hecho bien el trabajo de introspección. Aparece la inseguridad.   Para llegar bien preparada a Rosh Hashaná existe una condición: examinarse. Para ello tenemos el último mes que se llama Elul, en este tiempo es cuando debemos hacer un análisis sobre cómo nos comportamos, lo que logramos y fuimos deficientes. Hay que buscarse dentro de la cotidianidad, de ser exhaustivo. Ver si mejoré como persona, qué hice.

Hace poco asistí a una clase de una amiga y profesora que quiero mucho. Me ayudó para conectarme con Elul; lo necesitaba urgente porque había sido incapaz de mirarme con detención. Ella nos dijo que tenemos dos opciones. La primera ser un feto, quedarnos cómodos en el vientre o bien, salir al mundo, nacer e impactar. Si nos quedamos como estamos, sin avanzar somos como embriones, puro potencial. Hoy,  es cuando podemos contribuir al mundo. Esa es la diferencia entre una embarazada y una mujer que ha dado a luz. Mientras el feto permanece en su vientre solo hay potencial, pero al momento de nacer, es capaz de impactar el mundo. Nosotros estamos para generar el bien. Si nos quedamos anquilosados, sin mejorar, seremos como un feto.

¿Cómo quiero impactar el mundo? ¿Cuál es mi potencial?

TRABAJO PERSONAL 

 En Rosh Hashaná uno se debe prepara para el trabajo de instropección 

En Rosh Hashaná uno se debe prepara para el trabajo de instropección 

Para saberlo cada año anoto en mi libreta especial de Rosh Hashaná. Me ayuda a llevar un registro acucioso de mi desarrollo personal cuando llega el año nuevo judío. Así no me engaño. Sé lo que he logrado y en lo que he sido deficiente. Me impresiona lo que los seres humanos podemos lograr si realmente nos lo proponemos.

Por ejemplo. Hace dos años me propuse comenzar otra novela. Lo hice. Hoy escribo el capítulo 18. Asimismo era una meta reactivar mi blog. Lo hice. Acostarme más temprano. Lo hice, aunque muchas veces fallé.

Claro, tengo muchísimos pendientes, falsas promesas, pero al revisar el pasado me doy cuenta que mientras más sueño, más crezco como persona y por ende, sirvo para contribuir a mi entorno. Solo si hay trabajo sistemático, si persisto en mis objetivos podré ir mejorando.

Hoy me emociona cómo con mi escritura y reflexiones contribuyen -aunque sea ínfimamente- a crear una sociedad más buena, amable y con sentido.

Ojalá tú también te  permitas soñar.

Escribe y trabaja para ello.  ¿Lo haces?

Libro de la semana, Sangre en el ojo de Lina Meruane