Reescribir en enero

Escribo desde mi terraza. Es una tarde calurosa de enero. Pienso que es lunes, me equivoco, miércoles. El primero del año.

Anoche dormí muy mal. El calor. Estuve una semana en la playa, desconectada y tan pronto regresé a Santiago mi cabeza comenzó a funcionar. Muchos proyectos, ideas, creatividad.

Pero lo que más me inquieta es que solo tengo 3 semanas y medias en enero para editar la novela. El proceso ha sido mucho más lento de lo que yo recuerdo con Respirar bajo el agua. ¿Me estaré exigiendo mucho? ¿Perfeccionismo? Sé que hay un momento en que el escritor debe detenerse. Pero ni siquiera estoy hablando de eso.

Porque hoy no estoy editándola.

Sino que reescribiéndola.

Lo que escribí el 2018 fue la cáscara. Cuando leo el texto, me doy cuenta de que tengo que agregar escenas, más diálogos, añadir reflexiones. Voy tan lento que imagino que mi sueño de publicar el 2019, es eso. Un sueño. Pero eso es tener una mentalidad negativa, no quiero caer en eso.

Hoy me propuse comenzar con un nuevo ímpetu.

Durante este mes voy a trabajar de lunes a viernes varias horas al día. Tendré que dejar de lado otras responsabilidades. Esa es la única manera de que pueda finalmente avanzar significativamente. Porque lo que me ha faltado los últimos meses es ritmo de trabajo, entrar en un espacio creativo.

La segunda parte del libro está mejor escrita que la inicial. Por eso la reescritura de las 100 primeras páginas me requiere tanto tiempo. Se suma a que el fin de año me pegó fuerte. Este enero me concentraré excesivamente en reescribir. Siendo realista ¿estaré lista en marzo?

¿Quién me apura? ¿Alguien me impuso una fecha límite de entrega? Solo yo. Única y exclusivamente. La verdad es que no quiero pasar otro año sin publicar. Si pienso de manera fría y calculadora, este es el panorama a futuro:

A) La reescritura

B) La lectura de un tercero

C) Incorporar esos comentarios

D)  Buscar la editorial

E) ¡Encontrarla!

F) La edición, las pruebas de imprenta, el lanzamiento.

 

¡Tantas fases para un solo y pequeño libro!

 Pero mi libro, al fin y al cabo.

 

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¿Quién me apura?

Este es el trabajo que yo elegí. La historia de Olivia me ha tenido raptada desde noviembre del 2017. Pero ha sido mi decisión y no se la puedo endosar a nadie.

¿Quién me apura? Vuelvo a preguntar. Las ansias de concretar el sueño. ¿Luego qué vendrá? Comenzar de cero. ¿Otra novela? ¿Cuentos?

Para eso, primero, debo finalizar la actual.

 Cuéntame ¿te has sentido apurado por algún proyecto personal sin motivo aparente?

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Lectura de la semana Little Fires Everywhere
— Celeste NG